Camarín

camarin1La “Vía Unitiva”, mansión de la inmortalidad, donde nos espera la Virgen en su trono baldaquino. Se alza sobre cuatro bellos ángeles-termes, a modo y forma de estípite, que sustenta la base, y en su interior hermosos ángeles mancebos, apoyados sobre el orbe sostienen como atlantes la peana circular de la Virgen pisoteando la serpiente, el símbolo del pecado. De la peana arrancan sugestivos tornapuntas, soportes de otros ángeles que coronan a la reina de los cielos, formando el baldaquino.

El camarín, de estilo barroco y rococó en la embocadura, se levanta en una planta octogonal, con cúpula y linterna situada a 22 metros. Junto al león coronado (símbolo de los Buenavista) encontramos el anagrama de María, alternando con el águila bicéfala y emblema de la casa de Austria.

Profusamente iluminado con una brillantísima luz, se decora con yeserías blancas y carnosas en las que flores, emblemas, guirnaldas, ángeles, aves, etc, se combinan con espejos y cartelas donde rezan letanías, dentro de una delicada maraña ornamental.

La riquísima yesería surge de un fondo policromo, destacando los colores amarillos (color oro, símbolo cristológico), rojo (el de la púrpura, en alusión a la realeza) y azul (color mariano y sobre todo inmaculadista), que podría enfatizar el empeño de los franciscanos por realzar el carácter inmaculado de la Virgen.