Coronación Canónica

Coronación Canónica
Fotografía cortesía de Bienvenido-Arenas publicada en la reedición “La imagen de Ntra. Sra. de la Victoria. Estudio Histórico. D. Joaquín Mª Díaz de Escovar”

La imagen de Santa María de la Victoria fue la primera de la ciudad en ser coronada canónicamente. Esta iniciativa partió del Obispo de Málaga, Balbino Santos Olivera, quien tras la procesión del 8 de septiembre de 1939 se comprometió públicamente a realizar los trámites necesarios para alcanzar tal objetivo.

Podemos establecer el año 1939 como punto de arranque y recuperación del fenómeno procesionista, tras varios años marcados por los incendios, saqueos y destrucción de numerosas iglesias y conventos y, por tanto, de escasos cultos públicos. Por esa razón, se estableció un marco idóneo para solicitar la coronación canónica de la imagen de la Virgen. Cuando fue solicitada la coronación canónica para la imagen de Santa María de la Victoria, su concesión se ejercía por medio y a criterio del Cabildo Vaticano, el cual establecía tres requisitos para otorgar el privilegio: ser una imagen con antigüedad; que hubiese sido de manera constante objeto de culto y devoción; y que se hubiese comprobado la existencia de milagros o singulares favores por su intercesión.

La Patrona de Málaga y su diócesis cumplía ampliamente los requisitos exigidos. Por ellos, y tras ser solicitada a Roma, siendo Papa Pio XII, el día 18 de agosto de 1940, Federico Tedeschini, Cardenal Arcipreste de la Basílica de San Pedro, expedía el Breve por el que se condecía la coronación canónica a la Patrona de la Diócesis de Málaga.

Una vez ratificada la concesión y a instancias del Obispado, en octubre de 1941 se constituyó la denominada “Junta Diocesana pro Coronación Canónica de la Virgen de la Victoria”, cuyos integrantes se encargarían de que la coronación canónica se enmarcase, por petición del Obispo, en una celebración en la que se integrase una serie de actos que tuviesen la trascendencia que la ocasión merecía. En cuanto a la composición de la referida Junta, esta la integraron diversas personas pertenecientes a los distintos estamentos ciudadanos, implicándose los sectores religiosos, políticos y sociales de la ciudad, entre los que podemos encontrar personalidades como Santos Olivera, Obispo de Málaga; Pedro Luis Alonso Jiménez, Alcalde de la ciudad; y Manuel Pérez Bryan, el que fuera presidente de la Diputación, estos tres al frente de la Junta.

Para sufragar los actos y la coronación el Obispo Santos Olivera señaló que la cuantía económica a recaudar para la adquisición de las coronas se debería lograr mediante una suscripción popular. Además, se recibieron otras contribuciones de instituciones como el Ayuntamiento y la Diputación Provincial, así como diversas alhajas.

En noviembre del mismo año, en 1941, se dividió la mencionada Junta en dos comisiones: “prensa y propaganda económica” y “de corona y cultos”. Una de las primeras medidas adoptadas por esta última comisión fue la elección del orfebre para la ejecución de la corona, el cual sería Félix Granda Buylla, cuyo diseño presentado fue aprobado por el Obispo.

Se coronó el día 8 de febrero de 1943.

En cuanto a los actos religiosos en los que se enmarcaría la coronación canónica, estos comenzaron con la celebración de una novena en honor de la venerada imagen, que comenzaría el día 30 de enero de 1943. Con el objetivo de resaltar y contribuir al mayor esplendor de la coronación canónica, también se desarrollaron una serie de actividades paralelas a las de índole religiosa, tales como exposiciones, inauguraciones, corrida de toros, conciertos populares, etc.

Llegado el 8 de febrero, fecha de la coronación, comenzó el día con una misa en el Santuario. Una vez concluido el acto religioso se inició una procesión en la que fue trasladada Santa María de la Victoria en un trono muy modesto y adornado con flores blancas hasta el lugar donde se iba a desarrollar el pontifical de coronación, en la actual plaza del general Torrijos o Fuente de las Tres Gracias, al final del Parque de Málaga. Allí se levantó un altar, rodeado por “miles de sillas”, según las crónicas de la época. Además, el paseo central del parque estaba ocupado por unos doce mil hombres.

Según narran las crónicas, el momento en que las imágenes fueron coronadas por el Nuncio Apostólico Monseñor Cicognani se produjo “en medio del estruendo de la pólvora en salvas, el clamor de las sirenas, el alegre repique de campanas, los acordes de las bandas de música y el raudo vuelo de aviones arrojando flores por los aires”. El acto finalizó con las preces litúrgicas y el Te Deum, entonándose el himno compuesto por Domingo López Salazar para este fin.

Concluido el pontifical, se inició una procesión camino de la Catedral, después la Patrona de Málaga alcanzaba el Compás de la Victoria y se ubicaba bajo un arco levantado por iniciativa del Ayuntamiento de la ciudad.

Como epílogo a las celebraciones se desarrolló en el Santuario una novena de acción de gracias con la que se dieron por finalizados los actos conmemorativos de la coronación canónica de Santa María de la Victoria, considerado un hecho trascendente para la ciudad de Málaga, así mismo como un acontecimiento que marcaría y resaltaría las celebraciones religiosas de toda una época.

Breve Coronación Canónica