Iglesia

Iglesia1La Iglesia es de estilo barroco, como correspondía a la contrarreforma, consta de tres naves. En su ornamentación es sencilla, posiblemente por la austeridad de que hacían gala los mínimos.

Sobre la primitiva se construyó la actual, inaugurada en el 1703 sólo conserva de la antigua el retablo del altar mayor, dedicado íntegramente a la vida y milagros de San Francisco de Paula, coronado con el relieve del encuentro de los RR.CC. con los mínimos en Mälaga y algunas figuras escultóricas.

Desde 1506, la familia Fernández de Córdoba, Condes de Casapalma, tenían el privilegio de poder ser enterrados bajo el techo de la iglesia, bajo el pago que en aquellos tiempos tuviera estipulada la comunidad para dichos menesteres. A los pies de la escalinata del altar mayor se encuentra la lápida donde reza la inscripción con el enterramiento de dicha familia.

Más tarde, a final del siglo XVII, otra familia noble de la ciudad, los Condes de Buenavista, descendientes de genoveses asentados en Málaga, solicitan, permiso de enterramiento en la Iglesia del Santuario, debido a lo anteriormente escrito, se le niega dicha petición por el derecho y privilegio de la familia Fernández de Córdoba.

Se le concede un lugar tras el altar mayor, donde los condes se construyen su mausoleo.

A la vez que construyen su lugar de descanso eterno, los Buenavista, viendo en el mal estado que se encontraba la Iglesia primitiva, deciden de acuerdo con la comunidad de mínimos, derribarla y levantar una nueva en el mismo lugar. Los religiosos pagarían un tercio del costo de la obra y los condes los otros dos tercios. La obra duró 12 años, contando de la fecha del permiso de obra (1691).

Aunque no está históricamente muy documentado, el arquitecto fue Felipe de Unzurrunzaga, al igual que toda la obra del trasaltar.

Hoy además de los Condes de Casapalma, hay varios enterramientos más en la Iglesia y que no se corresponden con esta ilustre familia, el último de ellos el del Dr. Gálvez Ginachero. (debajo del altar de la Purísima).

El santuario conserva de su pasado histórico monacal, el retablo barroco de mediados del siglo XVII, con la vida y milagros de San Francisco de Paula, la imagen de la Virgen fundadora, su trono baldaquino, los ángeles lampareros y las esculturas de la Dolorosa, de Pedro de MENA y la Virgen de Belén, de Jerónimo Gómez de Hermosilla.

Por distintos avatares históricos, han desaparecido otras obras de mayor o menor valor escultóricos, lo que ha motivado que con el tiempo, los altares y las distintas capillas se hayan cubierto con nuevas imágenes de distintas procedencias.