Ordenación de Diácono de nuestro hermano Miguel Chacón Vílchez.

Hoy 22 de octubre de 2016, en la Santa Iglesia Catedral de Málaga, el Obispo D. Jesús Catalá ha ordenado diácono a nuestro hermano Miguel Chacón Vílchez, junto a José Miguel Porras, Francisco Cuenca, Carlos Samuel Córdoba, seminaristas los cuatro. También ha recibido la ordenación como diácono permanente Andrés Serrano.

La Eucaristía ha sido concelebrada por el Cardenal D. Fernando Sebastián, el Vicario General D. José Ferrary, y numerosos Presbíteros, con asistencia de diáconos, seminaristas, y numerosísimos fieles y familiares.

Comenzamos pidiendo perdón especialmente por la falta de fidelidad de cada uno en la misión que el Señor nos ha confiado. Dios hace una llamada a servir y no ser servidos. La respuesta ha de ser de disponibilidad, con humildad y perseverancia.

Tras la lectura de la Palabra, por el Rector del Seminario, D. Antonio Eloy Madueño, en nombre de la Iglesia, se presentan los ordenandos al Prelado, y a pregunta del mismo confirma que han sido considerados dignos, a la vista de lo cual el Obispo los elige para el diaconado.

A continuación en la homilía el Ordinario nos invita a releer la carta de Pablo a los Efesios, donde podemos apreciar que cada uno recibimos las «gracias» acordes a la misión de cada cual, y se reciben no para el bien personal sino de todos.

Los llamados han de ser pastores, servidores, y profetas, con carácter evangelizador. Siempre descentrados de uno mismo (en terminología del Papa Francisco -autoreferencialidad-) y centrados en Cristo y los demás. El Obispo establece relación de la ordenación con el lema del DOMUND «sal de tu tierra», diciéndoles a los ordenandos que «la Iglesia os envía y da un destino», como misioneros, aunque sea dentro de la propia diócesis, indicándoles que han de hacer su labor con un lenguaje comprensible adecuado a los destinatarios, recordando que hay una prioridad: abrir al hombre de hoy a Dios, salvar los obstáculos y permitir y facilitar el acceso. El Evangelio es el faro, y la tarea es iluminar con la luz de Dios, no la luz de cada uno. Es necesario, con imaginación, facilitar caminos nuevos de encuentro con Cristo. Al estilo de Juan Bautista, esto es, con estilo sencillo y con austeridad y humildad, y no se trata de atraer los fieles a la persona que les predica, sino a Cristo. Para todos la celebración dominical ha de ser fundamental, cómo decían los primeros cristianos «sin el domingo no podemos vivir». Concluyó su predicación D. Jesús pidiendo a Santa María de la Victoria que los acoja, y que los proteja bajo su manto maternal.

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A continuación cada uno de los ordenandos manifestó su «sí quiero», haciendo aquellos que están llamados a ello la promesa celibato, y todos promesa de obediencia y respeto al Obispo y sus sucesores.

En las letanías, de rodillas, invocamos a Dios, a la Virgen, a los Ángeles y a los Santos de la Iglesia, incluidos S. Ciriaco y Sta. Paula, y San Manuel González, así como a los beatos Juan Duarte y Enrique Vidaurreta, mártires de Málaga.
Acto seguido tuvo lugar la Ordenación por el Señor Obispo, mediante la imposición en silencio de sus manos y la invocación a Dios para la concesión de los Siete dones del Espíritu Santo, a cada uno de ellos. Y todos unidos en oración silenciosa.

Tras ser revestidos con la estola cruzada y la dalmática, vestidura propia de los diáconos, ayudados por algunos sacerdotes, el Prelado les entregó el libro del Evangelio, como mensajeros, invitándolos a hacerlo vida, enseñarlo y cumplirlo; dándoles la paz.

Los ya diáconos anteriores abrazan acogiendo a los nuevos ordenados.

Nuestro hermano Miguel, junto con José Miguel, Francisco, Carlos Samuel (en un futuro cercanos presbíteros de la Iglesia de Málaga) y Andrés (de manera permanente), comienzan a ejercer su ministerio y, tras el canto comunitario del Padrenuestro en latín, repartieron la comunión, recibiendo la bendición final de rodillas por parte del Obispo y del Cardenal, delante de ellos en la Sede. Se cantó la Salve, y se hicieron una foto en el altar con el Prelado y el Cardenal.

Después de volver a la sacristía recibieron la felicitación de los fieles, de forma destacada Miguel, que se situó en el crucero en la parte de la puerta de los abades. Junto a los de Málaga, también estuvieron medios de comunicación de Estepona, de donde viene él.
Realmente hemos concluido todos con gran júbilo, en el día que celebramos la memoria litúrgica de San Juan Pablo II, y damos la enhorabuena a todos los ordenados.

Es una satisfacción contar en la Hermandad con dos hermanos diáconos, y varios sacerdotes.

 

MÁS INFORMACIÓN EN LA WEB DE LA DIOCESIS:
http://www.diocesismalaga.es/pagina-de-inicio/2014046350/primeros-diaconos-malaguenos-tras-la-canonizacion/

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