Procesión Santa Maria de la Victoria 2016

 

Un año más. La cita obligada, con la Patrona.

Ocho de septiembre. Son las ocho y cinco de la tarde; es el momento del día. La Patrona de la diócesis malagueña abandona la Santa Iglesia Catedral Basílica. Todas las campanas de las iglesias de la ciudad repicaban de alegría. En ese momento la Banda de Música de la Archicofradía de la Expiración arrancaba con la Marcha Real al mismo tiempo que la Asociación pro-tradiciones malagueñas “La Coracha” nos regalaba la petalada desde lo alto de la puerta de las cadenas.

“Málaga a su Virgen de la Victoria” de Ginés Sánchez sonaba a continuación mientras Nuestra Madre realizaba el zigzag para acometer Duque de la Victoria. El cortejo procesional ya estaba entero en la calle. Se había iniciado a las siete y media de la tarde con el piquete de la policía local de gala a caballo. A continuación un largo cortejo de entidades civiles, militares y religiosas; y no menos, y a los cuales también hay que citar, la cantidad de personas que se encontraban en las céntricas calles de la ciudad para presenciar la bella estampa de su Patrona en el trono procesional, y bellamente engalanado con las tradicionales esquinas de nardos, y en el frontal con las azucenas victorianas. Unas esquinas que desprendían un olor agradable, que junto al incienso esparcido por los acólitos eran la conjunción perfecta para admirar a la Madre de Dios que desde hace más de quinientos veinticinco años reside en nuestra ciudad bajo la advocación de la Victoria.

Con gran solemnidad avanzó el cortejo por Marqués de Larios. Coronación de los Dolores y La Estrella Sublime para avanzar por la principal calle de Málaga. Para girar a Bolsa La Salve Marinera mientras grandes remos venidos desde Huelin escoltan el paso del cortejo. Avanzamos por Torre de Sandoval con Pasa la Soledad, que tres meses atrás pasaba por aquí coronada canónicamente en busca del Perchel. Para acometer Strachan la Banda de la Expiración nos deleita al son de las notas de Pantión, Virgen de las Penas. Otra petalada y presentes florales a Nuestra Patrona. El rito se repite año tras año, penca de biznagas a la Virgen malagueña por excelencia, Victoria de nuestras vidas.

 

En la Plaza del Obispo se retiraron la mayoría de las entidades civiles y militares, junto al Cabildo Catedral y al Sr. Obispo. La Banda Municipal de Música entonó la Marcha Real y a continuación desde la torre catedralicia se dejó caer una gran petalada. Por Cister varias son las petaladas que los devotos dedicaron a su Virgen, mientras, sonó Triunfal y Malagueña Virgen de la Paloma.

En Alcazabilla se despiden algunas de las hermandades y cofradías que nos han acompañado. En su mayoría, y en un número que en los últimos se ha incrementado bastante, y atendiendo a lo que solicitamos, acompañan a su Patrona una hora y media más hasta que llegamos al Santuario. Agradecer a todas su presencia año tras año, un cortejo procesional que en su mayoría se compone gracias a todas las hermandades. También se despidió la Banda de Tambores y Cornetas de la Victoria con sus notas musicales. Se agradece su presencia, que poco a poco se va convirtiendo en cita obligada acompañar a la imagen que les da nombre.

Por la calle principal del “Chupa y Tira” aleluyas se lanzaron desde la Casa de Hermandad de la Cofradía del Rico a la vez que le dedican un gran poema a la Virgen. Gloria a ti, Virgen de las Aguas, de la Palma, de la Paz, y de Gracia suenan tras el trono. La Madre de Dios iba subiendo poco a poco su calle, y algunas petaladas a su paso. El público no abandonó y se congregó alrededor de su imagen. La Madre no se quedó sola, y en un abrir y cerrar de ojos nos encontramos en la Plaza de la Victoria. La reina de San Lázaro, Roció Coronada, esperaba en su ermita para celebrar su primer aniversario de su coronación canónica. Unos metros antes un grupo de antiguos alumnos maristas dedicaron una oración a su Patrona.

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En el Compas la Banda de Tambores y Cornetas de Bomberos se despidió tras su acompañamiento en la cabeza de procesión. Es un privilegio contar con la madre y maestra de los tambores y cornetas en nuestro cortejo, y su redoble tan característico. Pocos metros nos separaban de su casa, y la Madre iba subiendo la rampa. La Cuarentuna le dedicó una canción y posteriormente sonó “La Estrella Sublime”. Últimos metros. Último esfuerzo. Con la Marcha Real volvió a su casa y el órgano y coro de la Basílica entonaron su himno: Estrella de los caminos, que conducen…. El Sr. Obispo despidió desde el altar con la bendición.

Nuestra Madre, bajo la advocación de La Victoria, nos espera a lo largo de todo el año en su trono de camarín. No dejemos pasar un año entero sin verla, volvamos a su camarín y dediquémosle una oración. Cualquier época es buena para subir a verla.

Santa María de la Victoria, Patrona de la diócesis de Málaga, Patrona de la ciudad de Málaga; ruega por nosotros.

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Procesión Santa Maria de la Victoria 2016